Ser FinTech y no parecer…

Matias Torres
Predicar con el ejemplo es el primer paso para demostrarle al mercado que el servicio o producto que uno vende, vale la pena ser contratado.

Sin embargo, si lo que ofrecemos es algo no tangible, se complica aún más, porque el “otro” necesita convencerse que no estamos ofreciendo humo, sino algo concreto, que funciona y vale la pena tenerlo.

Un ex jefe en una multinacional en la que trabajé 8 años una vez me dijo, “no hay nada más difícil en este mercado que vender servicios”.

El tiempo y los avances de la tecnología me ayudaron a entender que lo más complicado no es venderlo, la clave está en la calidad del mismo, y no en la forma en que se lo ofrece. Y lo pusimos en práctica.

Cuando armamos iKiwi México nos propusimos dos objetivos, el primero era pensar realmente en el usuario (nosotros también lo somos en nuestra vida cotidiana) y por otro lado, pregonar con el ejemplo de lo que promovemos. Vayamos por parte.

Desde mi punto de vista (suelo ser muy crítico) el sector FinTech atraviesa un inconveniente de ego que lo está haciendo tropezar con la piedra que la banca ya se topó, a la cual sobrevivió y que teóricamente nosotros venimos a cambiar.

El ego, las luces, los eventos, los medios (cuidado con tanta exposición), nos están distrayendo, porque si el servicio no resulta ser lo que decimos ofrecer, el poder de los nuevos usuarios puede hacernos desaparecer, y ejemplos sobran.

Los usuarios

Un ejecutivo del sistema financiero una vez me dijo “a los bancos le sobran dos cosas que le faltan a las FinTech: dinero y clientes”.

Por lo tanto, si no entendemos que los únicos que nos salvarán de chocar el Titanic son nuestros clientes, vamos camino al fracaso.

Las fintech venimos a romper la hegemonía de la tradición del mercado financiero, de las instituciones convencionales y somos los abanderados de la innovación. ¿Pero lo plasmamos con nuestros usuarios?

Algunos si, otros no. Ganar el mercado significa ofrecer un producto que se esté solicitando a gritos, pero también, la respuesta que ofrecemos, tiene que ser exactamente como se espera. Si los usuarios piden velocidad en la respuesta, tenemos que darlo, no sólo prometerlo.

Los clientes buscan velocidad en la respuesta, menos papeleo, productos a medida, ya no tanta oferta tradicional, y servicios más baratos.

Sin embargo, al mismo tiempo se nos plantean dos inconvenientes, ofrecemos velocidad de respuesta, pero ello no nos permite cumplir con todos los procesos internos de validación. ¿Dónde está entonces el error?

No le decimos la verdad al cliente, y comenzamos a no cumplir con lo que prometemos, y si esa bola de nieve no se detiene, es peligroso.

Creo que vamos muy rápido, la competencia, el miedo a perder mercado, a que “lo nuestro” sea viejo, no conseguir inversores y perder clientes está conspirando contra la esencia del ecosistema.

Pongamos paños fríos, cumplamos los mapas que trazamos del negocio, hay mercado para todos, y pensemos en nuestros usuarios, ofreciendo realmente lo que podemos cumplir, porque la confianza demora mucho en ganarse, pero se pierde en un segundo.

¿Qué es ser FinTech?

No es una frase de manual, es la que llevamos adelante en nuestra empresa. Si le decimos a nuestros usuarios que se olviden de los bancos, tenemos que hacerlo nosotros también, en la medida que se pueda.

Por ejemplo, en nuestra operatoria diaria podemos dar ese ejemplo. Nos aliamos con empresas FinTech para recibir pagos (tarjetas prepagadas, bancos 100% online, pagos virtuales) como también utilizar estos canales con nuestros proveedores. Opciones sobran en el mercado y lo hacemos.

En aspectos legales, trabajamos con abogados que se especializan en empresas del sector y en el crowdfunding, y que ofrecen herramientas que van de la mano de las firmas digitales, el blockchain, y procesos de la nueva era digital. Adiós a las viejas estructuras de las que nos quejamos y venimos a cambiar.

Pero fuera de la empresa, también tenemos que ser FinTech. En nuestro rol de usuario ¿utilizamos a las FinTech?

No paguemos en efectivo y utilicemos las billeteras virtuales, los canales online para servicios, compremos y vendamos productos en la web, contratemos nuestras vacaciones en plataformas online, solicitemos taxi desde una app, etc. Lo hacemos, háganlo…

En la medida que se puede, invertimos en otras empresas del sector, apoyando buenas opciones que nos representen en nuestras ideas.

Apostamos a pertenecer a las asociaciones que buscan mejorar al ecosistema y apoyamos y difundimos en reuniones todo aquello que esté a nuestro alcance, incluso aquello que no nos genere un negocio, no todo es dinero. Apostemos también por otros, la vida es un círculo.

Todo esto es ser FinTech, empezar por casa para después ofrecerlo al resto, utilizarlo todos los días para después tener la certeza de poder afirmar que lo somos, o que solo lo parecemos.

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Octava Edición, para descargarla haz click aquí

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