Podemos quedar en la historia

Matias Torres

En los tantos eventos FinTech que se realizar solemos escuchar una palabra que hasta hace poco tiempo, no solíamos compartir en nuestro vocabulario: disruptivo.

Ahora bien, solemos asociar esta palabra a innovación tecnológica, a la aparición de algo novedoso que viene a romper con el estatus quo, con lo que yo llamo, “la seguridad de los objetos”.

Las FinTech pregonamos la disrupción en lo que refiere a ser parte de lo nuevo que se viene, o que ya está entre nosotros, pero que pocos han probado.

Hace tiempo se me ocurrió una idea que cada vez que la converso con alguien, me golpeo con una pared, y vuelve a guardarse la idea, pero creo que, al plasmarlo en un escrito, tal vez alguien recoja el guante.

Desde mi punto de vista, las FinTech tenemos una oportunidad histórica de tomar una bandera que nadie quiere, o se anima a izar, la de la educación financiera escolar.

Muchos dirán que esto es viejo, que no tiene nada de disruptivo, pero disrupción no es solamente inventar un algoritmo que permita lanzar un producto nuevo al mercado, es también patear el tablero.

Otros dirán que esta tarea corresponde al estado, educar es parte de las obligaciones que tienen los países con sus pueblos, sin embargo, pasan las décadas, y nadie lo hace.

Los que aman las teorías conspirativas prefieren escudarse en la paranoica explicación de que no nos educan para “mantenernos burros”, y así poder dominarnos.

Puede ser el vaso medio vacío de la historia, pero también nadie se ocupa de llenarlo, y nos quedamos mirando, porque total no nos corresponde tomar esa posta.

¿Y si las FinTech, nos dejamos de hablar, de prometer, y quedamos en la historia grande?

La idea es simple, pero complicada a la vez, es nadar contra la corriente, pero vale la pena intentarlo en las comunidades donde vivimos.

Armemos un plan adaptable a cada país

Afortunadamente, cada vez más países de la región están conformando asociaciones o cámaras que agrupan al ecosistema FinTech.Me parece que una de las tareas fundamentales de estas instituciones es apalancar la educación financiera en las escuelas.Está comprobado que los niños pueden modificar las conductas de sus padres en pequeños actos. Veamos, si a los chicos les enseñan a reciclar en el colegio, ¿no lo hacemos en casa?Si en los colegios existen kioscos saludables, ¿no se come menos azúcar en el desayuno o en la merienda familiar?¿Si les enseñamos a ahorrar, a gastar responsablemente, a cuidar el dinero y sus finanzas, por que debería ser diferente a otras enseñanzas escolares?Entonces pongamos a trabajar a las asociaciones para que junto a sus miembros conformen comités de educación financiera que lleven planes optativos de educación financiera a las escuelas.Esta es una tarea imprescindible para poder “evangelizar” a la población en su conjunto, pobres y ricos, sin distinción de clases porque el objetivo es la sociedad en su conjunto.Salgamos del conformismo de esperar que un gobierno lo haga, planifiquemos clases sobre educación financiera para que niños de primera o secundaria puedan poner en práctica en su vida cotidiana.No cometamos el error de querer enseñarles y aburriros con clases teóricas, sino mostrarles como planificar su vida y su futuro y también puedan ellos mostrar en casa que son capaces de ponerse los pantalones largos.Cada asociación puede proponer temas que se adaptan a su país, visitar escuelas, armar talleres, y así poner en alto a nuestro ecosistema.Comprometer a los colegios para que participen y formen mejores ciudadanos, es una buena causa para darnos a conocer, eso también nos diferencia de la banca tradicional.Podemos desarrollar con las escuelas, todo tipo de talleres, y hacer pruebas dentro de los establecimientos, ofreciendo también nuestros servicios, ¿o solo nos importa ganar dinero?Abro el juego con esta idea de educar a los más pequeños en horas de clase, propongo ponernos a trabajar y compartir esto con todo el ecosistema.Podemos quedar en la historia, pero en la grande, en la que no se ven los resultados mañana o el mes que viene.Construyamos un futuro que seguro no vamos a ver nosotros, sino que nuestros hijos les contarán a los suyos, que sus “abuelos FinTech”, fueron quienes un día fueron disruptivos, se cansaron de esperar que otros lo hagan y se comprometieron a enseñar educación financiera.

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Décimo Tercera Edición, para descargarla haz click aquí

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