Las lecciones de Thaler, las FinTech y el Bitcoin para 2018

Cristina Murgas
La «Psicología de la Economía» o “Economía del Comportamiento” ha sido desde luego protagonista en el último año, de la mano del estadounidense Richard Thaler, galardonado con el premio Nobel de Economía. Le antecedieron Dan Kahneman que en 2002 se convirtió en el primer y único psicólogo en recoger el premio Nobel de Economía. Por su parte, Robert Shiller recibió el mismo galardón con la ‘Exuberancia Irracional’ en 2013 ¿Qué nos aportan?

Básicamente para entender la economía, Thaler estudió comportamiento y razón del consumidor como factores determinantes. Explicado por un ilustre académico de la prestigiosa escuela de negocios española IEB, Aurelio García del Barrio, su trabajo se articula en torno a la idea de que las decisiones económicas que toman los individuos responden a decisiones racionales frente a los que consideran que atienden únicamente a reglas matemáticas evidenciando que la economía y las finanzas tienen un fuerte componente de psicología y sociología.

Desde luego un tema de amplio espectro aplicable para responder al por qué el triunfo de las FinTech, que han surgido de la aplicación de las tecnologías a las finanzas, identificando e intentando priorizar las conductas del consumidor/ cliente frente a los enquistados servicios bancarios tradicionales. En España, las FinTech han hecho historia el pasado año, marcando una verdadera disrupción dentro de la industria financiera.  

Aunque las FinTech llevan ya revolucionando las finanzas a nivel global, en España, su momento dulce ha sido 2017. La proliferación y creación de empresas FinTech han registrado un crecimiento de casi 100 empresas respecto a cierre de 2016, que según datos de Finnovating sitúan 289 compañías FinTech. Para 2018, las predicciones son mejores.

Desde la patronal del sector, la Asociación Española de FinTech e InsurTech, “cada semana se crea una FinTech en nuestro país y el sector emplea ya más de 5000 profesionales”, un verdadero hito si tenemos en cuenta que las FinTech han tenido que batirse en un mercado sin regulación y los organismos supervisores y reguladores han tenido que afrontar el clamor de ese nuevo ecosistema de empresas de crowdfunding, crowdlending, gestión automatizada de servicios de inversión, neobanks, big data, InsurTech, criptomonedas y de finanzas personales …que han ocasionado una ciclogénesis en la atmosfera financiera que, parecía dormida y, ha tenido que despertar entre la hiperregulación derivada de la crisis financiera y la necesidad de los clientes de servicios inmediatos, más baratos y en los que él no está en el centro sino en el propio ADN del negocio.

Ya se prevé incluso una oleada de operaciones en 2018 en el sector FinTech. En este sentido, el banco británico Barclays en un reciente informe señalaba que “La adopción de nuevos métodos de pago tales como los contactless, el P2P, los móviles o las aplicaciones está matando al dinero cash y acelerarán el paso a una sociedad sin dinero en efectivo. Este año se verá además el desarrollo de los pagos instantáneos y esto, combinado con la nueva normativa de pagos PSD2, hará que los pagos cuenta a cuenta san más atractivos”. Desde luego, ya hemos protagonizado la primera operación, la plataforma de fondos para clientes institucionales líder en Europa AllFunds Bank ha comprado la FinTech Finametrix como una apuesta por mejorar su digitalización.

No hay duda de que el sector bancario tiene un gran desafío en 2018: seguir haciendo una importante tarea de apostolado para empatizar con los clientes ante la emergencia de nuevos competidores y digitalizar sus negocios. En el caso español, el modelo de distribución existente basado en un intermediario que es distribuidor y comercializador de productos, tiene muchas ventajas, pero un gran inconveniente: no llega realmente al cliente, no es consciente de sus gustos, ni de sus sesgos de comportamiento, ni de cuáles son sus necesidades reales.

Ahí es donde han llegado las FinTech que muestran su lado más sexy mostrando a la industria que tiene una oportunidad de poder avanzar, inclusive aupada por la entrada en vigor de  normativas como MiFID II este año, cuyo principal desafío es la transparencia en el cobro de comisiones y PSD2, por la que la UE regula y abre la competencia del sector financiero para permitir a las FinTech acceder a datos de terceros,  a la información que la banca mantenía de manera privilegiada.

Las lecciones de Thaler al aplicar las finanzas conductuales a las FinTech frente a la banca ponen de manifiesto sesgos como el del status quo. “El ser humano es inmovilista por naturaleza. Hay un cierto miedo al cambio. Si realmente queremos movilizar a una persona, tenemos que crear algún tipo de incentivo para ello”, me dijo un día el ex banquero y consultor financiero Gonzalo Algorri. Desde luego, las FinTech están rompiendo moldes.

 Otro gran sesgo es “la sobrecarga de elección” al que la banca había sometido al cliente con una sobresaturación de productos sin control; junto a un tercer sesgo “de la justicia” pues tendemos a rechazar aquello que nos parece injusto y aquí las FinTech tienen el don de la oportunidad frente a una banca que ha mostrado un lado oscuro en materia de responsabilidad social, por ejemplo, con las cláusulas suelo o con las participaciones preferentes consideradas el engaño a los más débiles.

Hasta aquí solo os he contado por qué las FinTech han hecho historia y el futuro no puede ser más alentador: la demanda de perfiles profesionales en el universo FinTech es promisorio aupado por cifras nada desdeñables; según el Observatorio Sectorial de DBK, se espera un crecimiento del 91,3% entre 2017 y 2018 y, el 37% de los españoles conectados ya usa algún servicio FinTech, dice E&Y. Estos datos sitúan a España en la sexta posición entre los veinte mercados más relevantes del mundo por detrás de países abanderados de la banca digital como Brasil (40%), Reino Unido (42%), India (52%), China (69%) y Australia. 

Pero no es oro todo lo que reluce ¡Cuidado! Que dentro de este ecosistema  FinTech hemos asistido al empoderamiento de las criptodivisas, especialmente de Bitcoin. Nada saludable, no…vuelvo entonces a las finanzas conductuales para explicar que ya vivimos una crisis financiera mundial, en gran parte por el exceso de confianza de los inversores de adquirir productos que no entendían y ahora con el Bitcoin el comportamiento de compra -tipo efecto manada – nos ha llevado a ver la primera burbuja de una divisa virtual que escribe su propia historia. ¿Se nos ha olvidado la racionalidad al creer que Bitcoin es el Dios de las criptodivisas?  Desde luego las bondades son de Blockchain que con su tecnología están transformando el mundo empresarial, no las criptodivisas ¡cuidado! Está demostrado que hay comportamientos irracionales que se repiten con frecuencia y ¿la aversión a la pérdida? duele mucho más que la satisfacción de los beneficios, otro sesgo importante de los inversores a recordar este año que comienza.

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Novena Edición, para descargarla haz click aquí

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