Cuando pase el Temblor…

Matias Torres
Frente a una tragedia como la que vivió México el pasado 19 de septiembre es difícil poder rescatar aspectos positivos o intentar destacar situaciones esperanzadoras. Sin embargo, todo acontecimiento deja aspectos que merecen la pena analizar.

Nuestra vida diaria es básicamente rutina. Las personas distribuimos nuestro tiempo entre la familia, el trabajo, los estudios, las actividades de tiempo libre, y todo aquello que conlleva esa rueda que no se detiene y que se resume en la vida diaria de un ser humano.

Y entre las múltiples tareas cotidianas que todos tenemos está ir al banco, pagar los servicios, realizar compras en tiendas, pedir un préstamo, invertir nuestro dinero, es decir, utilizar los servicios financieros.

El sismo que sacudió estados de Puebla, México, Guerrero y Oaxaca y que golpeó en especial a la Ciudad de México afectó nuestras vidas cotidianas como casi ningún otro episodio en los últimos 30 años.

Fuera de las tragedias personales, es interesante analizar algunas situaciones que el día después del terremoto dejó para muchos de los actores de la sociedad, y en especial en el sistema financiero, porque es parte de ellas.

Los canales online pasaron una prueba de fuego

Frente al caos edilicio, la falta de servicios, las calles cortadas por ambulancias y escombros, la tecnología ha demostrado que es una fuente incalculable de ayuda.

Tanto las FinTech como la banca en línea han permitido a las personas seguir operando a pesar del caos.

Si bien fueron afectados algunos servicios, por falta de energía o en las comunicaciones, se han podido transferir recursos a los que más lo necesitan y los cajeros automáticos contaron con lo necesario para afrontar los gastos diarios.

Pero lo más llamativo fue que en muchos casos y al no requerir de presencia física, las plataformas de financiación estuvieron activas, y se registraron operaciones financieras en medio del caos.

Esta situación, pasado el temblor momentáneo que fue tremendo, deja a las claras que la sociedad no se detuvo a pesar de la tragedia, y que los canales en línea fueron un nexo para unir, compromiso, responsabilidad y colaboración.

Nuevas opciones para ayudar

El sismo plasmó una novedad de la cual se hablaba, pero faltaban casos concretos de éxito. Fuera de las ayudas convencionales como la apertura de cuentas bancarias para colaborar con los damnificados, aparecieron métodos innovadores.

Hemos corroborado la posibilidad de donar con las tan cuestionadas monedas virtuales (poco se ha hablado frente a los ataques de demonización del bitcoin).

Las plataformas de Criptomonedas realizaron todo tipo de iniciativas para recaudar dinero en momentos donde se escucha por todos lados que quienes están detrás de éstas son personas que sólo buscan enriquecerse.

Pero esto no fue todo, decenas de campañas de crowdfunding se pusieron en funcionamiento para recaudar fondos o para acciones concretas sin la necesidad de tocar dinero a lo largo de todo el país, sin movernos de casa, con un solo clic.

Es decir, que dos modalidades de los nuevos actores del sistema financiero han colaborado con nuevos métodos de ayuda en medio de una crisis, en días donde se debate sobre as regulaciones de estos dos sectores en la nueva Ley FinTech.

Las neo-generaciones que lideran el “subterráneo” mundo de las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) como se las comenzará a denominar, ha movilizado recursos de todo tipo tanto en redes sociales como en otros ámbitos para colaborar en estos acontecimientos que ponen en jaque al sistema, y han pasado la prueba en silencio.

Oportunidades frente a la tragedia

La tragedia de un sismo deja bajo los escombros todo lo que un ser humano guarda. Recuerdos, objetos personales, dinero, nuestro hogar, el lugar de trabajo.

Ahora viene lo más difícil, reconstruirlo, e indefectiblemente demandará mucho dinero. Al día siguiente del sismo, muchos bancos no pudieron abrir sus puertas por los daños, sin embargo, las plataformas en línea recibían pedidos de productos financieros, dejando a las claras los canales que el usuario está demandando.

Y es que la vida continúa. La semana siguiente, el tráfico en línea de las instituciones financieras y los pedidos de préstamos tuvieron picos de solicitudes, las personas requerían servicios para reconstruir sus vidas y afrontar nuevamente sus desafíos.

Y es aquí donde el sistema financiero debe estar presente y dar respuestas a sus clientes, a ese “amigo” que suele nombrar en las campañas publicitarias, o aquel usuario que intenta hacer “único” cuando le envía una promoción especial. La oportunidad es única y es ahora.

Las buenas prácticas financieras en situaciones como estas pueden marcar un punto de quiebra para muchas instituciones de crédito, para bien o para mal, y ¿Por qué? Es tan sencillo como real, lo que venden son servicios a personas de carne y hueso.

Puedes visitar la web de iKiwi México para más información sobre el autor: Ikiwi.com.mx

 

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Sexta Edición, para descargarla haz click aquí

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