España lanza el primer Código de Buen Gobierno para las FinTech

Cristina Murgas

Las prácticas de buen gobierno corporativo son un factor determinante en la conducta de las empresas. Permiten establecer medidas que contribuyen a la transparencia, ética y responsabilidad.

En el marco de seguir aportando sostenibilidad y transparencia al sector FinTech, la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) ha sido pionera en lanzar el primer Código de Buen Gobierno de las FinTech en el ámbito iberoamericano tras publicar el Libro Blanco de las FinTech y una propuesta de Sandbox que permitirían consolidar el sector en España, abrir las puertas a la inversión y canalizar una mayor internacionalización de empresas europeas hacia América Latina.

Por gobierno corporativo se entiende un conjunto de recomendaciones y preceptos que procuran que el funcionamiento de las sociedades se ajuste a unos criterios lógicos y comúnmente admitidos. Disponer de un Código de buenas prácticas es un pilar fundamental para mostrar transparencia tanto en la actividad empresarial como en los mercados financieros.

Lo más importante es que su aplicabilidad contribuye a generar confianza entre los inversores, clientes e implícitamente favorece la reputación de la empresa; en este caso de un sector emergente: el universo FinTech e InsurTech que está transformado el mundo financiero y asegurador.

Los principios básicos que inspiran la necesidad del buen gobierno corporativo, independientemente del tamaño de la empresa se basan en la buena gestión y control. “Pasar de la teoría a la práctica es difícil, se ha necesitado un tiempo no despreciable para que las sociedades adopten, no por imposición, sino por convencimiento el marco regulatorio que conocemos como gobierno corporativo”, destaca el experto Salvador Montejo Velilla, director de Gobierno Corporativo Abogados y de un programa pionero en España en Gobierno Corporativo, en el IEB, una de las escuelas de negocios más relevantes en el ámbito Iberoamericano.

¿Qué aporta este Código de conducta?

Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI y de la Alianza FinTech Iberoamérica, considera  que “básicamente con la autoregulación de las empresas asociadas a la AEFI se pretende evitar malas prácticas y comprometer a las empresas del sector FinTech e InsurTech a mantener la transparencia, la sana competencia, la convivencia y la cooperación dentro de la industria financiera y bancaria española”.

En los últimos años, el sector financiero se vio abocado a una crisis de reputación por malas prácticas con productos financieros y falta de ética de los profesionales de la banca que aún pasa factura a su imagen frente al consumidor.

El ámbito de aplicación del Código de Buenas Prácticas abarca a todas las asociadas de la AEFI, que ya suman 120 empresas de un total de 300 que operan en España, generando más de 10,000 puestos de trabajo. Además, a todas las personas integrantes de las mismas, tales como, a los miembros de los Órganos de Administración, al personal directivo y a todos los empleados.

La aceptación del Código de Buenas Prácticas implica obligaciones éticas y legales como que las FinTech e InsurTech se abstengan de desarrollar y utilizar prácticas de negocio que puedan ser constitutivas de actos contrarios a la libre competencia o de competencia desleal.

Que las FinTech e InsurTech desarrollen su actividad profesional desde el respeto al medio ambiente, cumpliendo como estándar mínimo la normativa medioambiental vigente en cada momento.

Asimismo, que no incurran en prácticas que pudiera ser tipificadas como corrupción en el desarrollo de sus relaciones con las empresas contratantes, clientes, proveedores, suministradores, competidores, autoridades, etc.

Como todo Código de Conducta, establece obligaciones como son la prestación de un servicio sostenible, ético y responsable, no teniendo dentro de su actividad servicios que supongan un abuso al consumidor/ Cliente.

Obligaciones en la relación con los clientes tales como: que la documentación financiera contenga, de manera clara e inequívoca los principales términos y condiciones del servicio y de sus posibles prórrogas que se le ofrezca al Cliente, como lo son al menos, plazo, importe y costes asociados al mismo, para que el Cliente esté informado y manifieste el conocimiento de tales condiciones.

Las asociadas deberán poner a disposición de sus clientes canales adecuados de interacción y de presentación de quejas y reclamaciones, debiendo resolver con diligencia adecuada las reclamaciones que reciban.  El incumplimiento dará lugar a la imposición de sanciones.

La AEFI ha puesto en marcha un “Canal de Buena Conducta” por el que los asociados o terceros interesados o afectados pueden hacer llegar al Comité de Buena Conducta, a través de su web, denuncias o comunicaciones por incumplimiento del Código.

Según Idoya Arteagabeitia, socia del Despacho Pinsent Masons, “la función autorregulatoria del código, del que no existe precedente, y que va más allá de una mera declaración de intenciones supone un paso al frente de la AEFI para asumir una serie de obligaciones éticas y legales que doten a las empresas del sector de un sello de calidad”.

“Los cambios legales, las normas y los Códigos de Buen Gobierno que se han desarrollado en los últimos veinte años, junto con las obligaciones que se derivan, se asocian normalmente, a las exigencias que se imponen a las grandes empresas, especialmente a las cotizadas. Sin embargo, el espíritu de dichas normas y, en muchos casos, la literalidad de las mismas, son igualmente válidas para empresas no cotizadas y de menor tamaño”.

Aurelio García del Barrio

La razón estriba en que los principios básicos que inspiran la necesidad de Buen Gobierno Corporativo, son en el fondo de aplicación general con independencia del tamaño de la empresa y de la forma de estructurar jurídicamente la propiedad y la gestión de la misma, afirma García del Barrio. ¿Por qué no aplicarlo a las FinTech?

Todo ello se traducirá en un claro beneficio para el cliente final. Buena hoja de ruta para exportar su aplicabilidad desde España hacia el resto de Iberoamérica en el esfuerzo de construir una región con mayor inclusión financiera.

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Décimo Tercera Edición, para descargarla haz click aquí

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