Medios de pago en Chile -Entre la realidad y el desafío

Sebastián Hoppe

¿Cuántas veces hemos intentado realizar un pago online y fracasar en el intento? Esta es una de las frustraciones más habituales que el consumidor chileno vive a diario, cada vez que desea realizar un pago o compra online.

Si a eso le sumamos el poco conocimiento del sistema y otros problemas propios de dichas las compras (como los cambio en las condiciones, faltas de stock, despachos erróneos, etc), entendemos porque en nuestro país aún este mercado solo representa cerca del 4% del total de las transacciones.

Ahora bien, enfoquémonos en nuestra pregunta inicial referente a los medios de pago y porque ha sido todavía difícil tener un servicio rápido, sin fallas y sobre todo sencillo para el consumidor.

El sistema

Antes de cualquier discusión, debemos entender a lo menos de forma sencilla, en qué consiste y cómo funciona el sistema de pagos en Chile. En términos simples, el sistema imperante es como una autopista donde uno puede ir en auto o bus. El medio de transporte es el tipo de pago (Tarjeta de Crédito o Débito) y los portico del Tag son las diferentes etapas que uno debe realizar para finalizar el pago.

En este sistema, como todos deben saber, debemos pasar por muchas etapas, cada una nos solicita una determinada información haciendo el proceso lento, engorroso y poco estimulante. Acá radica uno de los principales problemas del sistema.

Tanto el tamaño del mercado como su estructura y normativa particular han favorecido la concentración de la administración de tarjetas (Crédito o Débito) en un solo actor, Transbank (TBK). 

 ¿Es Transbank el culpable de todos nuestros males?

Si y no. Si bien el hecho de tener un solo actor relevante (hay otros pero de muchísimo menor tamaño) dificulta las cosas, increíblemente no es la razón fundamental. Esta radica más en los mismos banco, los cuales poseen diferentes sistemas haciendo extremadamente difícil conectarse con ellos.

Esto limita la capacidad de que nuevos actores ingresen e incluso evita que TBK sea capaz de entregar un servicio de gran calidad dado que debe realizar constantes actualizaciones a la red cada vez que un Banco o Entidad Financiera realiza una modificación en sus sistemas.

Y no es solo lo diferente que son los sistemas de cada banco sino también la que dentro de estos, coexisten muchos sub sistemas y tecnologías, muchas de las cuales son bastante antiguas.

Percepción errada

Si bien lo anterior genera grandes dificultades, existe una percepción errada de que el sistema en Chile es en extremo malo. Es cierto, no es un sistema del que podamos hacer gala mundialmente, pero tampoco otras economías (algunas mucho más desarrolladas que nosotros) han logrado sistemas perfectos.

Un botón de muestra es la rapidez de las transferencias. En Chile, un pago o transferencia online se ve reflejado casi inmediatamente en la cuenta del receptor, pero eso es una excepción a nivel mundial. En USA, una transacción sin costo de transferencia se demora 3 días para llegar a destino. Solo pagando, puedes acelerar el abono y si quieres que sea inmediata, deberás cancelar cerca de US$ 25 por transacción.

Otra percepción errónea es la de seguridad. El sistema de medios de pagos en Chile es bastante seguro a nivel mundial, quizás las razones no son debido a la gran calidad de la protección sino al tipo de formato (se acuerdan de los Tags) que ocupamos en chile. Pese a ello, uno de las razones más recurrentes que se menciona para no realizar un pago online es justamente la inseguridad del sistema.

Desafíos y propuestas

A la luz de esta estructura, surgen diferentes desafíos y mejoras que, como sistema, deberían cambiar en los próximos años. De estos, los tres más relevantes a mi entender son los siguientes:

  1. Mejoramiento de la red: como les mencione anteriormente, el sistema funciona como una autopista. Como toda autopista, hay oportunidades donde se satura y los sistemas se vuelven más lentos. Esto, junto con alargar los procesos de pago más allá de lo razonable, aumenta la probabilidad de rechazo o falla de una transacción, generando atrasos, cobros indebidos, molestias y en definitiva una mala percepción del cliente. Aumentar la disposición y calidad de la red es un inversión de largo plazo, pero fundamental para el futuro.
  2. Incorporación de nuevos actores: La competencia es buena y en un mercado concentrado con un actor que posee cerca del 90% del mercado, esta es escasa. Por lo mismo, es imperante incorporar nuevos actores que robustecen la red e incorporen más y mejor tecnología. Esto es un desafío y una oportunidad para nuevas empresas de Fintech que permitan ofrecer nuevas soluciones al cliente final, facilitando los procesos de pago y haciendo más enriquecedora la experiencia de compra.
  3. Actualización del sistema bancario: Gran parte del desafío del sistema de medios de pago en nuestro país pasa por la mejora tecnológica de los bancos. Actualmente gran parte de la banca posee varios sistemas que coexisten al interior de sus instituciones. Esto impide conexiones más robustas y sencillas, impidiendo que nuevas compañías o emprendedores desarrollen servicios o productos de pago.

En definitiva, estos tres desafíos no son nuevos y ha costado enormemente avanzar en ellos. Sin embargo hoy el mercado de medios de pago ha madurado y la entrada de nuevos actores, aunque pequeños, junto al lento entendimiento de parte de los bancos y comercios respecto a la importancia del E-commerce está generando la inercia necesaria para forzar un cambio. 

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Décimo Tercera Edición, para descargarla haz click aquí

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