Crowdfunding inmobiliario como clave para reducir el déficit habitacional

Nicolás Rombiola

La modernidad y las grandes ciudades nos han dado incontables beneficios, ventajas, mejorías a la calidad de vida, desarrollo tecnológico, trabajo; pero no es posible decir que todo es favorable. El crecimiento de los desarrollos urbanos en Latinoamérica también ha producido contaminación ambiental, caos vehicular, y un problema muy actual: el déficit habitacional.

Podemos definir al déficit habitacional como la carencia en el acceso a los servicios habitacionales relacionados con el derecho a la vivienda. En su concepto encierra una dimensión cuantitativa como cualitativa, y es un determinante clave de las necesidades habitacionales de una determinada población que no ha tenido acceso al derecho a la vivienda.

Para ser más concreto, implica una brecha entre las necesidades habitacionales de una población determinada y la oferta o disponibilidad de viviendas en condiciones de ser habitadas. Es interesante ver la cantidad de personas que se moviliza a diario para ingresar a las ciudades, proviniendo desde muy lejos, teniendo que gastar hasta 4 o 5 horas de su día únicamente para llegar a trabajar y volver a su hogar.

¿Cómo las FinTech pueden ser un vehículo de cambio en este problema social?

Las empresas FinTech han llegado para quedarse dentro del sistema financiero, dado que es innegable el aporte que hacen desde ya unos cuantos años a la banca tradicional, incorporando tecnología que ayuda y facilita la vida de los usuarios.

Hasta ahora, las FinTech tomaron el timón y se posicionaron como los “solucionadores de problemas para el usuario tradicional bancario” ofreciéndole alternativas interesantes, pero no buscaban solucionar problemas sociales de gran impacto. Y claro está, tampoco es el objetivo de ellas.

Sin embargo, aún de forma indirecta, es posible que las empresas FinTech colaboren con mejores desarrollos urbanísticos y ayuden en la reducción de la brecha habitacional, a fin de solucionar ese déficit tan preocupante para las grandes ciudades.

¿De qué manera aportan las FinTech una solución?

Básicamente a través del financiamiento colectivo. Si consideramos que un gran porcentaje de esas personas que entran a diario a una ciudad para trabajar podría y quisiera estar viviendo en un lugar que sea más accesible al lugar de trabajo, las FinTech pueden ayudar.

Y no solamente ayudar, también pueden dar excelentes rendimientos para quienes participen en esta “movida solidaria”.

El precio del metro cuadrado en promedio en las grandes ciudades de Latinoamérica es de aproximadamente 2000 dólares. Si consideramos que una vivienda tipo puede tener cerca de 60 metros cuadrados, estaríamos hablando de un precio mínimo de 120000 dólares. Es decir, un monto casi inaccesible para cualquier trabajador latinoamericano, que deberá juntar una gran cantidad de ahorros y luego esperar a que un banco le otorgue un crédito hipotecario. Por esta simple razón, el trabajador se mantendrá viviendo en donde sus ingresos alcancen para pagar la renta, si no tuvo la suerte de alcanzar a comprar su casa.

No obstante, gracias al Crowdfunding Inmobiliario, la cantidad de desarrollos inmobiliarios pueden multiplicarse exponencialmente, y lograr que los valores de venta, así como los de las rentas de viviendas en localizaciones céntricas sean mucho más económicos.

¿En qué beneficia esto?

Por un lado, el crowdfunding inmobiliario permite que pequeños inversores obtengan una excelente rentabilidad invirtiendo en ladrillos. A su vez, hace a las inversiones inmobiliarias más accesibles para los ciudadanos de a pie.

Por el otro, incrementa la cantidad de construcciones en las ciudades. A mayor oferta, se espera que el precio se reduzca, sea para venta o arrendamiento.

¿Y qué gana el trabajador que vivía lejos de su trabajo?

Como parte del sistema, el trabajador se puede posicionar en uno o ambos lados. En primer lugar, se beneficiará en el caso de que quiera rentar una vivienda, pero también podrá juntar un capital con importantes intereses, que le sirva a posterior para comprar dicha vivienda mediante un crédito adicional.

Pero aún quedan muchas preguntas por hacernos… ¿y si el estado impulsa campañas de este tipo? ¿qué sucedería si se arma un esquema similar a los de “plan de ahorro vehicular” para viviendas sociales? Da para pensar que hay mucho terreno por recorrer y mejores ideas podrán aparecer para solucionar un problema característico de las urbes en desarrollo.

Artículo publicado originalmente en la revista FinTech en Español Décimo Cuarta Edición, para descargarla haz click aquí

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